Mientras jugar en 8K todavía parece un objetivo lejano para la mayoría, un usuario decidió ir mucho más allá y ejecutar Resident Evil 3 Remake en una resolución casi imposible: 14K.
El experimento no buscaba comodidad ni fluidez, sino llevar al límite absoluto el hardware más potente disponible hoy en día.
El responsable fue el usuario dudecooler, quien compartió en Reddit que logró correr el juego a 13,824 x 7,776 píxeles utilizando supermuestreo. Para lograrlo, configuró el título en 8K y elevó la escala de resolución al 180%, una exigencia extrema incluso para la NVIDIA RTX 5090, la tarjeta gráfica más poderosa del mercado.
Aun así, el juego apenas se mantuvo en torno a los 30 cuadros por segundo.
Este fue, literalmente, el muro técnico de la GPU. Al intentar aumentar un poco más la resolución, el motor gráfico colapsa y el juego se cierra, dejando claro que no hay margen para ir más lejos con la tecnología actual.
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El salto visual entre 4K y 14K es enorme. En las capturas compartidas por el usuario, al hacer zoom se aprecian texturas y elementos del entorno que pasan completamente desapercibidos incluso en resoluciones 4K nativas.
Eso sí, el precio de este nivel de definición es extremo.
El consumo de memoria de video superó los 32 GB, lo que implica llevar la GPU al límite, junto con un alto estrés térmico y una carga adicional para el procesador.
Para mostrar el resultado, dudecooler compartió una imagen casi sin compresión a través de Google Drive, permitiendo dimensionar el nivel de detalle alcanzado.
En la práctica, el usuario solo pudo ver la nitidez que permite su monitor, probablemente 4K, ya que hoy no existen pantallas comerciales capaces de mostrar 14K reales.
Más que una experiencia jugable, este experimento es una demostración de fuerza bruta tecnológica, posible gracias a las herramientas de NVIDIA, pero lejos de ser viable para jugar de forma fluida.
Con información de Xataka.