La imagen de Bryan Hooper encendiendo una PS5 (PlayStation 5) dice mucho más de lo que parece.
Después de pasar 27 años en prisión por una condena injusta, su primer acercamiento a la vida en libertad fue a través de algo que había quedado congelado en el tiempo para él: los videojuegos.
Cuando Hooper fue encarcelado, la primera PlayStation apenas marcaba el inicio de una industria que hoy luce irreconocible. Por eso, sentarse frente a una PS5 se convirtió en una experiencia tan abrumadora como simbólica.
De la primera PlayStation a la PS5
Acostumbrado a gráficos simples y controles básicos, Hooper quedó sorprendido por todo lo que ofrece la consola actual: mandos que vibran, voces que salen del control y mecánicas mucho más complejas. “Me llevará tiempo aprender”, reconoció al tomar el control por primera vez.
Su elección fue clara: GTA 5. Más que jugar, su intención era entender cómo evolucionó el entretenimiento digital durante los casi 30 años que pasó tras las rejas. Jugar acompañado de familiares y amigos se volvió una forma de reconectar con una cotidianidad que le fue arrebatada.
La condena injusta que le robó casi tres décadas
La historia de Bryan Hooper también es un recordatorio de los fallos del sistema judicial. En 1998 fue condenado por el homicidio de Ann Prazniak en Minneapolis, con base en testimonios que más tarde se demostraron falsos. Décadas después, una mujer confesó ser la verdadera responsable del crimen y varios informantes se retractaron.
Aun así, Hooper recibió tres cadenas perpetuas. No fue sino hasta diciembre de 2025 cuando nuevas pruebas, presentadas por la fiscalía del condado de Hennepin y el Proyecto Inocencia Great North, permitieron su liberación definitiva. La jueza Marta Chou concluyó que el juicio estuvo contaminado por pruebas falsas y que el resultado habría sido distinto.
La fiscal Mary Moriarty reconoció públicamente el error y la obligación de corregirlo, aunque hubieran pasado casi treinta años.
Volver a empezar en un mundo distinto
Hoy, Bryan Hooper enfrenta el reto de adaptarse a una realidad completamente nueva. La tecnología, la comunicación y el entretenimiento cambiaron mientras él estaba ausente. Su plan inmediato es establecerse cerca de sus hijos en la zona de Twin Cities, Minnesota, y reconstruir su vida paso a paso.
La escena de Hooper explorando una PS5 no es solo una curiosidad viral: es el símbolo de alguien que, tras una condena injusta, decide mirar hacia adelante y recuperar el tiempo perdido, control en mano.