El sueño de vivir de los videojuegos se volvió realidad para el alemán Lennard Sill, mejor conocido como Rezon.
Con apenas 17 años ya era millonario, después de abandonar la escuela en noveno grado para dedicarse por completo a Fortnite.
Su historia parece salida de una fantasía gamer, pero también funciona como advertencia sobre los riesgos de apostar todo a una carrera poco convencional.
Éxito de Rezon en esports: torneos, streaming y la economía del contenido
Rezon no solo destacó en la competición, donde logró resultados importantes en torneos como la Fortnite Champion Series. También se consolidó como creador de contenido, un factor clave en la economía actual del gaming.
Programas impulsados por compañías como Epic Games repartieron alrededor de 352 millones de dólares entre creadores en 2024.
Algunos superaron los 10 millones en ingresos, y el propio Rezon llegó a ganar hasta 600.000 euros en un solo mes.
Este modelo, conocido como Creator Economy 2.0, permite a los creadores recibir hasta el 40% de los ingresos generados por su contenido, lo que demuestra el enorme potencial financiero del sector.
Riesgos del éxito en esports: dinero rápido y decisiones difíciles
Pese a su fortuna, el propio jugador reconoce que su decisión fue arriesgada. Hoy advierte que dejar la escuela por los videojuegos no es un camino recomendable para todos.
Su historia financiera refleja tanto el éxito como los tropiezos. Gastó grandes sumas en lujo, pero también perdió dinero por apuestas y criptomonedas volátiles.
Aun así, invirtió en viajes, apoyó a familiares y amigos, financió salarios de empleados y apostó por su propio negocio de accesorios gaming, mostrando que el éxito digital también puede convertirse en proyecto empresarial.
La historia de Rezon ilustra que triunfar en los videojuegos es posible, pero no es un camino sencillo ni seguro.
Talento, disciplina, apoyo familiar y, sobre todo, mucha fortuna, siguen siendo ingredientes indispensables para que el sueño gamer no termine en fracaso.
Con información de La Nación.