Yoshihisa Kishimoto deja un vacío importante en la historia de los videojuegos. El creador de sagas como Double Dragon y Kunio-kun falleció en Japón a los 64 años, según confirmó su hijo a través de redes sociales.
Su nombre puede no sonar para todos, pero su impacto es innegable: sin su trabajo, el género beat’em up difícilmente habría alcanzado la relevancia que tuvo en los años 80.
Yoshihisa Kishimoto y el origen de los beat’em up
La carrera de Kishimoto comenzó en la década de los 80, cuando trabajó en la industria arcade. Sin embargo, fue en Technos Japan donde desarrolló sus proyectos más influyentes.
En 1986 lanzó Kunio-kun, conocido en Occidente como River City, un juego que sentó las bases de los combates callejeros en videojuegos. Pero un año después llegaría su obra más importante: Double Dragon.
Este título no solo definió el género beat’em up, también lo convirtió en un fenómeno global. Su estilo de peleas contra múltiples enemigos en escenarios urbanos, marcó a toda una generación.
Curiosamente, muchas de estas ideas nacieron de su propia juventud, marcada por enfrentamientos callejeros y una fuerte influencia del cine de artes marciales, especialmente de Bruce Lee.
Un legado que marcó a toda una industria
A lo largo de los años, Kishimoto trabajó en diversas secuelas de sus sagas más importantes, consolidando su nombre como una figura clave en la industria.
En los años 90 dejó Technos y continuó su carrera como desarrollador independiente, participando en proyectos de menor escala, aunque su legado ya estaba definido.
Su último trabajo fue Double Dragon IV en 2017, un título que buscó recuperar la esencia clásica de la saga.
Hoy, su influencia sigue presente en muchos juegos actuales que retoman el concepto de “uno contra todos”.
Porque más allá de los gráficos o la tecnología, Yoshihisa Kishimoto dejó algo más importante: una forma de jugar que sigue viva.
Con información de Hobby Consolas.