Una pequeña presencia tecnológica está cambiando la experiencia escolar de menores con cáncer en España. El robot AV1 ocupa su lugar en clase cuando el tratamiento impide acudir físicamente; El dispositivo funciona como sus ojos, oídos y voz dentro del colegio. Desde una tableta, el estudiante observa la clase, escucha al profesorado y conversa con sus compañeros en tiempo real.
El robot AV1 mantiene la conexión escolar
AV1 incorpora cámara, micrófono y altavoz en un cuerpo compacto y fácil de transportar. El colegio lo coloca sobre un pupitre y el menor lo controla desde casa o el hospital.
Además, el estudiante puede girar la cabeza del robot para observar el aula. También puede indicar su estado de ánimo y solicitar la palabra sin exponerse mediante una videollamada convencional.
La conexión segura permite participar en lecciones, actividades y momentos de convivencia. Sin embargo, el robot no sustituye al alumno ni reemplaza la atención educativa personalizada que pueda necesitar.
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Tecnología contra el aislamiento infantil
La Federación Española de Familias de Cáncer Infantil impulsa esta herramienta mediante el Proyecto ZOE. La iniciativa reúne también a organizaciones sociales, educativas y tecnológicas para facilitar su incorporación escolar.
Asimismo, el sistema ayuda a conservar vínculos durante periodos prolongados de ausencia. Mantener conversaciones y rutinas puede reducir el aislamiento, apoyar el bienestar emocional y facilitar el futuro regreso presencial.
El resto del grupo también obtiene beneficios. Los compañeros comprenden mejor la ausencia, mantienen el contacto y hablan sobre la enfermedad con mayor naturalidad, siempre respetando la privacidad del menor; Por otro lado, la tecnología necesita buena conexión, coordinación docente y acompañamiento familiar. Su valor depende de una implementación sensible, adaptada al estado de salud y a las preferencias del estudiante.