El mundo de las inversiones en México está cambiando de rostro. Y ahora, Banco Azteca quiere ser protagonista de esa transformación con el lanzamiento de AZTECA1, su primer fondo de inversión, diseñado para que millones de personas den el paso de ahorradores a inversionistas.
La meta no es pequeña: captar hasta 5 mil millones de pesos y activar el ahorro de más de 23 millones de clientes que forman parte de su base. La intención es mover ese dinero que hoy permanece en cuentas tradicionales y hacerlo crecer frente a la inflación.
AZTECA1: invertir desde un peso
Con AZTECA1, el banco busca derribar una de las principales barreras del sistema financiero: la idea de que invertir es complicado o exclusivo para altos ingresos.
Tonatiuh Rodríguez, director general de Banco Azteca y Azteca Servicios Financieros, explicó que el proceso será completamente digital y sencillo. Los clientes podrán contratar el fondo en solo tres clics desde la aplicación móvil.
El acceso es prácticamente universal: se puede comenzar a invertir desde 1 peso. Además, el portafolio está respaldado por la CNBV y compuesto por deuda gubernamental y corporativa de bajo riesgo, lo que refuerza el enfoque de seguridad.
El objetivo es claro: fomentar la libertad financiera y acercar instrumentos formales a sectores que históricamente habían quedado fuera del mercado de valores.
Un mercado de inversión en plena expansión
La llegada de AZTECA1 ocurre en un momento de crecimiento acelerado para el sector.
De acuerdo con Gabriela Hernández, directora ejecutiva de Captación y Afiliación, el número de inversionistas en fondos ha aumentado de manera significativa en los últimos años.
En 2019, solo 2.5 millones de personas participaban en este tipo de instrumentos.
Para el cierre del año pasado, la cifra subió a 16.1 millones, un crecimiento del 500% en seis años.
Aunque el avance es notable, el potencial sigue siendo amplio. Gran parte de la población aún percibe la inversión como algo lejano o exclusivo de especialistas. Con esta estrategia, Banco Azteca busca cambiar esa narrativa y posicionarse no solo como captador de ahorro, sino como impulsor del ahorro inteligente.
La competencia bancaria, así, deja de centrarse únicamente en quién guarda el dinero, para enfocarse en quién logra que ese dinero trabaje.