La campaña ciudadana Stop Killing Games anunció la creación de dos organizaciones sin fines de lucro, una en Europa y otra en Estados Unidos, con el objetivo de evitar que los videojuegos desaparezcan cuando las compañías deciden cerrar sus servidores.
La iniciativa sostiene que muchos títulos se venden sin fecha de caducidad, pero en la práctica dejan de funcionar cuando termina su soporte online. Esto ocurre porque al comprar un videojuego digital no se adquiere la propiedad del producto, sino una licencia de uso, lo que impide jugarlo o preservarlo en el futuro.
Stop Killing Games busca frenar la desaparición de los videojuegos
El movimiento nació para denunciar lo que consideran una forma de obsolescencia planificada dentro de la industria.
Según explican, estas prácticas no solo afectan a los usuarios, sino que también impiden conservar los videojuegos como parte del patrimonio cultural.
Desde abril de 2024, la campaña ha impulsado acciones internacionales para cuestionar la legalidad de que los editores retiren juegos que ya han sido vendidos.
Presión legal y expansión internacional
El creador de contenido Ross Scott, fundador del proyecto, explicó que las nuevas ONG permitirán mantener presión constante sobre la industria y preparar el terreno para expandir la iniciativa a más regiones.
Además, el equipo trabaja en un documento jurídico de unas 500 páginas que analizará los desafíos legales del sector y las oportunidades para proteger los videojuegos como bienes culturales.
En Europa, la campaña ya dio un paso importante: en septiembre reunió 1,45 millones de firmas, suficientes para que la propuesta llegue a revisión legislativa por parte de la Comisión Europea y el Parlamento Europeo.
Con esta nueva etapa, el movimiento busca abrir un debate global sobre el derecho a conservar los videojuegos y el futuro de los productos digitales.
Con información de Notimérica.