La tensión explotó dentro de Ubisoft.
Tras el anuncio de una reestructuración que afecta a cientos de empleados, los trabajadores de la compañía en Francia se preparan para una huelga, acusando a la empresa de despedir personal sin previo aviso ni negociación. El conflicto se suma a un momento especialmente delicado para el gigante de los videojuegos, que enfrenta recortes, cancelaciones de proyectos y una profunda crisis financiera.
Despidos en Ubisoft sin diálogo previo
De acuerdo con el Sindicato francés de Trabajadores de los Videojuegos, los empleados se enteraron de los despidos al mismo tiempo que la prensa, sin que existiera un proceso de negociación o medidas para reducir el impacto de los recortes.
Esta decisión dejó al descubierto una ruptura entre la dirección de Ubisoft y su plantilla.
La reestructuración afecta al menos a 200 trabajadores en la sede de París y viene acompañada de la cancelación de varios proyectos, entre ellos el esperado remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo.
La falta de comunicación y de alternativas para los empleados afectados fue el detonante inmediato de las protestas.
Cinco sindicatos (Syndicat des travailleurs et travailleuses du jeu vidéo, Solidaires Informatique, CFE-CGC, CGT y Printemps Écologique) convocaron una huelga para los días 10, 11 y 12 de febrero.
Entre sus exigencias destacan el mantenimiento del teletrabajo y que los planes de ahorro no recaigan directamente sobre los trabajadores.
Un clima laboral en deterioro y una crisis mayor
La situación en Ubisoft va más allá de lo ocurrido en París.
La empresa ha iniciado lo que define como un “reinicio total”, que incluye la cancelación de seis videojuegos, el retraso de otros siete y la intención de seguir recortando personal en distintas sedes.
La llamada Ruptura Convencional Colectiva en Ubisoft París sería apenas el primer paso de una ola de despidos que, según reportes de medios como Les Echos e Insider Gaming, podría afectar hasta a 2,000 empleados para cumplir con un objetivo de ahorro de 200 millones de euros.
Los sindicatos alertan sobre un grave deterioro del clima laboral, con episodios de llanto y comentarios relacionados con hacerse daño a sí mismos entre el personal, reflejo de la presión y la incertidumbre que viven muchos desarrolladores. A esto se suma el regreso obligatorio al trabajo presencial, después de años impulsando el teletrabajo, una medida que algunos empleados califican como un “despido encubierto”.
Todo ocurre mientras Ubisoft atraviesa la mayor crisis financiera de su historia reciente, con pérdidas operativas estimadas en 1,000 millones de euros y una caída del 95% en su valor bursátil en los últimos cinco años. La compañía ha cerrado estudios en Europa y América del Norte y ha reorganizado su estructura con la creación de cinco nuevas “casas creativas”, en parte para responder a las exigencias de socios y accionistas, especialmente tras el acuerdo con Tencent.
Fundada en 1986 por los hermanos Guillemot, Ubisoft es una de las desarrolladoras más influyentes de la industria, responsable de franquicias como Assassin’s Creed, Far Cry, Rainbow Six y Just Dance.
Hoy, su futuro parece depender de un delicado equilibrio entre la sostenibilidad financiera y el respeto a los derechos laborales.
La huelga en Francia podría ser solo el inicio.
Los sindicatos planean informar a trabajadores de otros países y buscar apoyo internacional, en un conflicto que refleja las tensiones estructurales de la industria del videojuego y que pone a Ubisoft en el centro del debate sobre el costo humano de las grandes reestructuraciones.