Phonopolis se ha convertido en una de las sorpresas más comentadas del Steam Next Fest gracias a su original propuesta visual y narrativa.
La nueva aventura del estudio checo Amanita Design mantiene la esencia artística que convirtió en clásicos a títulos como Machinarium, Botanicula o la saga Samorost, pero da un paso más al combinar humor, crítica social y animación stop motion en una distopía tan bella como inquietante.
La demo presentada no muestra el inicio del juego, sino un fragmento intermedio. Aun así, bastó para confirmar que el estudio vuelve a apostar por su fórmula característica: mundos imaginativos, interacción constante y una narrativa que conecta con el jugador sin recurrir a artificios innecesarios.
Phonopolis y una distopía con mensaje social
La historia se sitúa en una ciudad dominada por un líder tiránico que controla la voluntad de los habitantes mediante altavoces distribuidos por todo el lugar.
El protagonista, Félix, es un joven basurero que accidentalmente encuentra unos auriculares que le devuelven el control de su mente.
Ese descubrimiento lo empuja a iniciar una misión para liberar a los demás ciudadanos.
El juego mezcla un tono ligero con una crítica clara a los sistemas totalitarios, la manipulación social y la pérdida de libertades individuales.
Estas ideas recuerdan a las obras de George Orwell y Karel Čapek, dos influencias reconocibles en el enfoque narrativo del proyecto.
Una novedad importante es que, por primera vez en la trayectoria del estudio, el juego incorpora diálogos hablados en lenguaje real y traducidos al castellano, rompiendo una tradición en la que la comunicación se basaba casi exclusivamente en lo visual.
Una joya artística con el sello de Amanita
En lo jugable, Phonopolis conserva el estilo point and click característico del estudio.
La demo propone resolver rompecabezas interactuando con el entorno: mover estructuras, activar mecanismos y explorar escenarios con el puntero para avanzar.
Esta interacción constante convierte cada escena en una pequeña sorpresa.
Sin embargo, el mayor impacto llega en el apartado visual. El juego utiliza técnicas de stop motion para dar vida a escenarios construidos con modelos físicos de cartón pintados a mano.
El resultado es un universo tridimensional con un encanto artesanal poco común en la industria actual.
El apartado sonoro también destaca, con música del compositor habitual del estudio, Tomáš Dvořák, conocido como Floex, quien vuelve a aportar una atmósfera envolvente y emotiva.
Aunque todavía no hay fecha definitiva de lanzamiento, la demo deja claro que Phonopolis apunta a convertirse en una de las propuestas más creativas del año. Para quienes disfrutan de los videojuegos como experiencias artísticas y narrativas, este título promete ser mucho más que una simple aventura: podría ser una pequeña obra de arte interactiva.