Los videojuegos vuelven a demostrar que pueden ser mucho más que entretenimiento. En las últimas horas, una historia compartida en redes sociales se volvió viral al mostrar cómo un enfermo terminal logró cumplir su último deseo: pasar sus últimos días jugando su saga favorita desde la cama del hospital.
El propio protagonista contó su experiencia en Reddit y su testimonio no solo tocó a miles de usuarios, sino que incluso recibió una respuesta directa del director del videojuego que tanto ama.
Videojuegos como refugio en los momentos más difíciles
El protagonista es un jugador canadiense y seguidor fiel de la saga DOOM. Desde 2022 ha luchado contra el cáncer, pero en semanas recientes su estado de salud empeoró considerablemente. Ingresado en un hospital de Toronto, los médicos le ofrecieron la posibilidad de pedir un deseo especial durante su estancia.
No pidió viajes ni lujos: solo quería jugar al nuevo DOOM en una consola. El hospital consiguió una estación portátil de PS5 y una copia del juego para que pudiera disfrutarlo desde su habitación.
En su publicación, el joven explicó que la saga lo acompaña desde 2016 y que ha sido un apoyo emocional clave en momentos muy complicados de su vida. También confesó que, por motivos económicos, no había podido comprar el nuevo título, lo que hizo que la experiencia fuera aún más significativa.
Un mensaje que llegó hasta los creadores de DOOM
En su relato, el jugador contó que había logrado avanzar hasta el Capítulo 4 del juego, siendo consciente de que probablemente no llegaría a ver futuros contenidos descargables. Cerró su mensaje agradeciendo al estudio desarrollador por una saga que, en sus palabras, ayudó a definir los shooters en primera persona, despidiéndose con el icónico “Rip & Tear”.
La historia llegó tan lejos que Hugo Martin, director de DOOM, respondió desde su cuenta verificada en Reddit. En su mensaje, aseguró que todo el estudio le rendía homenaje, agradeciéndole su apoyo y recordándole lo importante que es para los desarrolladores saber que sus juegos dejan huella real en las personas.
Un gesto sencillo, una consola y un videojuego bastaron para convertir los últimos días de un jugador en un momento de acompañamiento, dignidad y conexión humana.
Con información de La Razón.