Las consolas retro que incluyen miles de videojuegos clásicos están en el centro de una nueva polémica. La industria del gaming pidió al Gobierno de Estados Unidos que tome medidas contra los dispositivos que se comercializan con juegos instalados sin autorización de sus propietarios.
La solicitud fue presentada por la Entertainment Software Association (ESA), organización que representa a importantes compañías de videojuegos. Su objetivo es frenar la distribución de consolas que permiten disfrutar de títulos antiguos sin adquirir sus versiones oficiales, una práctica que considera perjudicial para el sector.
¿Por qué quieren controlar la venta de consolas retro?
La ESA solicitó a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos incluir estos productos en su lista de mercados relacionados con la piratería y las falsificaciones. El organismo considera que algunos dispositivos se venden con tarjetas de memoria que contienen cientos o miles de videojuegos protegidos por derechos de autor.
Entre los fabricantes mencionados aparece Anbernic, una empresa conocida por sus consolas portátiles de estilo retro. Según la asociación, estos dispositivos pueden facilitar el acceso a copias no autorizadas sin necesidad de que los usuarios descarguen archivos o configuren programas adicionales.
La industria también advierte que estas prácticas pueden afectar las ventas de recopilaciones oficiales, versiones remasterizadas y servicios de suscripción que ofrecen videojuegos clásicos.
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¿Qué podría pasar con las consolas retro?
La ESA propone reforzar las inspecciones aduaneras, revisar las tarjetas de memoria y aumentar la vigilancia sobre vendedores reincidentes. También busca una mayor colaboración con las plataformas de comercio electrónico para identificar productos que incluyan juegos sin licencia.
Sin embargo, las consolas retro todavía no están prohibidas en Estados Unidos. La solicitud forma parte de un proceso de revisión y no representa una decisión definitiva de las autoridades.
Además, existe una diferencia importante entre utilizar emuladores y distribuir videojuegos protegidos sin autorización. Muchas consolas pueden funcionar sin juegos preinstalados, por lo que cualquier medida deberá considerar esta distinción.