imagen tomada de hola.com
El impacto de los videojuegos en el CI vuelve a encender el debate, pero ahora con datos más claros.
Un estudio reciente sugiere que jugar podría estar relacionado con mejoras reales en ciertas habilidades cognitivas en niños.
La investigación, realizada por equipos de Países Bajos, Alemania y Suecia, analizó a casi 10,000 niños de entre nueve y diez años utilizando datos del estudio ABCD en Estados Unidos. A diferencia de otros análisis, este controló factores genéticos y socioeconómicos, lo que permitió observar con mayor precisión el efecto de los videojuegos.
Los resultados mostraron que los niños que jugaban con mayor frecuencia obtuvieron un aumento promedio de 2.5 puntos en su coeficiente intelectual tras dos años de seguimiento.
Las pruebas evaluaron habilidades como comprensión lectora, memoria, razonamiento visoespacial, flexibilidad mental y autocontrol. Todas estas capacidades están directamente relacionadas con la forma en que interactuamos con los videojuegos.
La clave parece estar en su naturaleza: los videojuegos exigen tomar decisiones, resolver problemas y adaptarse en tiempo real. A diferencia de otros contenidos más pasivos, aquí el usuario participa activamente.
Eso sí, los expertos son claros: no se trata de una fórmula mágica ni de una relación directa causa-efecto. El beneficio es moderado y depende del uso equilibrado.
Otro hallazgo importante es que no todas las pantallas son iguales. Mientras que la televisión o redes sociales no mostraron efectos relevantes, los videojuegos sí se asociaron con mejoras cognitivas.
Esto podría explicar por qué algunos educadores ya los utilizan como herramienta. Un ejemplo es un profesor que enseña historia con Assassin’s Creed Syndicate, permitiendo a sus alumnos explorar el Londres victoriano de forma interactiva.
Especialistas señalan que los videojuegos pueden potenciar habilidades como la planificación, la creatividad y la resolución de problemas. Sin embargo, también advierten que el estudio no evaluó aspectos como el sueño, la actividad física o el bienestar emocional.
La conclusión es clara: usados con moderación, los videojuegos pueden ser más que entretenimiento. Pueden convertirse en una herramienta que, bien aprovechada, suma al desarrollo intelectual.
Con información de Infobae.
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