La primera estrella del cine nació gracias a una estrategia de promoción que transformó para siempre la industria cinematográfica en Estados Unidos. Hollywood descubrió que una historia podía atraer al público incluso antes del estreno de una película. Ese episodio marcó el inicio del concepto moderno de celebridad y cambió la relación entre los estudios y los espectadores.
La protagonista fue Florence Lawrence, actriz canadiense que trabajó durante la era del cine mudo. Aunque el público reconocía su rostro, los estudios evitaban revelar los nombres de sus intérpretes para impedir que negociaran mejores salarios. Esa práctica terminó cuando el productor Carl Laemmle decidió convertirla en el centro de una innovadora campaña publicitaria.
Primera estrella del cine y una campaña inolvidable
Carl Laemmle difundió el rumor de que Florence Lawrence había muerto tras un supuesto accidente. La noticia se propagó rápidamente y generó una enorme reacción entre los espectadores. Poco después apareció un anuncio que desmentía la información y confirmaba que la actriz seguía con vida y filmaba nuevas producciones para Independent Motion Picture Company.
Además, aquella estrategia presentó por primera vez a una actriz utilizando su nombre como principal atractivo comercial. Ese movimiento convirtió a Florence Lawrence en la primera estrella del cine y abrió el camino para que los intérpretes se transformaran en figuras capaces de impulsar el éxito de una película por sí mismos.
Asimismo, el caso demostró el enorme poder del marketing dentro de la industria del entretenimiento. Desde entonces, las campañas promocionales comenzaron a girar alrededor de las celebridades y no únicamente de las producciones.
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