La tecnología para jugar en dispositivos portátiles vive uno de sus momentos más emocionantes. Las gráficas integradas de Intel y AMD ya ofrecen un rendimiento que hace unos años parecía exclusivo de GPUs dedicadas. Sin embargo, hay un problema que todavía no logra resolverse: el equilibrio entre potencia, consumo y batería, especialmente en las consolas portátiles tipo Steam Deck.
Mientras los ordenadores de sobremesa avanzan de forma más estable, el verdadero salto se está viendo en laptops y dispositivos híbridos, donde la eficiencia energética se ha vuelto tan importante como los frames por segundo.
Intel Panther Lake entra fuerte en la carrera
Durante el CES 2026, Intel presentó su arquitectura Panther Lake (Core Ultra Series 3), con el chip X9 388H como protagonista.
Este procesador combina una alta eficiencia energética gracias al proceso Intel 18A con una gráfica integrada Arc B390 de 12 Xe-Cores.
En la práctica, este chip logra igualar e incluso superar el rendimiento de una NVIDIA GeForce RTX 4050 Laptop en algunos escenarios, permitiendo jugar títulos exigentes como Cyberpunk 2077 o Black Myth: Wukong a 1080p y calidad media-alta, con consumos cercanos a los 45W. Para un portátil tradicional, el resultado es muy atractivo: buen rendimiento sin castigar demasiado la batería.
El problema aparece cuando se piensa en consolas portátiles.
Estos dispositivos suelen trabajar con un TDP mucho más bajo, normalmente entre 15W y 25W, lo que hace difícil aprovechar toda la potencia de chips como el 388H. Aun así, fabricantes como MSI, GPD y OneXPlayer ya han mostrado prototipos y confirmado que adoptarán Panther Lake en sus próximos lanzamientos.
Consolas portátiles: el muro del consumo y la batería
Aunque AMD sigue liderando el segmento portátil en potencia bruta, también lo hace en precio.
Chips como el AI PRO MAX 395+ ofrecen cifras impresionantes en juegos, pero su costo y consumo los hacen poco viables para consolas de mano. Incluso al limitar el TDP para evitar sobrecalentamiento, el rendimiento cae de forma notable.
Aquí está el gran dilema del sector: las baterías no avanzan al mismo ritmo que los procesadores.
Existe un límite muy claro entre los 15W y 25W que impide dar un salto exponencial sin disparar precios o sacrificar autonomía.
Por eso, el futuro de dispositivos como una hipotética Steam Deck 2 avanza con más cautela que el de los portátiles tradicionales.
Parte de la evolución podría venir del software. Las tecnologías de escalado por IA como DLSS, FSR o XeSS serán clave para mantener una buena calidad visual a resoluciones más bajas, sin exigir tanto al hardware.
La buena noticia es que Intel ya confirmó que trabaja en un chip especializado para este tipo de consolas, enfocado casi por completo en la potencia gráfica y diseñado para competir directamente con las series Z1 y Z2 de AMD. Marcas como MSI, Acer y OneXPlayer ya están desarrollando dispositivos con esta nueva plataforma, lo que anticipa una competencia más intensa que nunca.
La tecnología está lista para sorprender, pero hasta que la batería deje de ser el gran cuello de botella, las consolas portátiles seguirán avanzando paso a paso.
Con información de 3D Juegos.