El mayor problema de REANIMAL es, curiosamente, también su mayor virtud.
El nuevo juego de Tarsier Studios (creadores originales de Little Nightmares) demuestra que el estudio domina como nadie este universo oscuro. Pero también deja claro que la fórmula empieza a mostrar señales de cansancio.
Tras la compra del estudio por Embracer Group y la continuidad de Little Nightmares III por parte de Bandai, Tarsier desarrolló REANIMAL para THQ Nordic.
El resultado es un sucesor espiritual evidente: cambia el nombre, pero mantiene la esencia, ahora con una evolución notable.
REANIMAL, más cinematográfico y tridimensional
REANIMAL puede jugarse en solitario o en cooperativo (local y en línea), buscando que la campaña funcione con la misma intensidad en ambos casos.
A diferencia de otras entregas, aquí el diseño apuesta por una experiencia igual de sólida jugando solo.
El gran salto está en su puesta en escena. Los escenarios son más abiertos y tridimensionales, y la dirección de cámara brilla con un enfoque mucho más cinematográfico. Las persecuciones recuerdan por momentos a Uncharted: huidas espectaculares, estructuras que colapsan y tensión constante.
Más acción, menos puzle
El ritmo es más frenético y continuo. Hay menos momentos de puzle pausado y más acción, exploración y enfrentamientos ocasionales.
Aunque esto hace que el juego sea más dinámico, también reduce esa sensación de indefensión que caracterizaba a los primeros títulos.
Aun así, sus seis horas de duración están muy bien medidas y dejan con ganas de más. REANIMAL es más creativo y logrado que Little Nightmares III, especialmente en sus momentos más espectaculares.
Sin embargo, llega apenas unos meses después de la anterior entrega, y eso pesa.
Es un juego innegablemente bueno, pero que evidencia cierta fatiga en la fórmula. Tarsier demuestra que entiende mejor que nadie esta pesadilla… aunque quizá ya sea momento de imaginar una completamente nueva.