El océano siempre ha despertado fascinación entre quienes practican deportes extremos. Sin embargo, los ataques de tiburón también generan preguntas que van más allá del miedo. Diversos estudios y registros internacionales muestran que muchos de los mitos más populares no coinciden con la realidad, especialmente entre la comunidad del surf.
Aunque las imágenes del cine alimentan la idea de un peligro constante, los expertos recuerdan que los ataques siguen siendo muy poco frecuentes. La mayoría ocurre en Estados Unidos, Australia y Sudáfrica, donde el surf tiene una enorme presencia y comparte espacio con distintas especies de tiburones.
Ataques de tiburón y el mundo del surf
Uno de los datos más llamativos es que los tiburones no suelen cazar personas. En muchas ocasiones confunden la silueta de un surfista sobre la tabla con una foca vista desde abajo. Además, estos animales poseen una visión limitada para distinguir algunos colores, lo que favorece esa confusión.
También resulta curioso que los surfistas sean el grupo con más encuentros registrados. Esto ocurre porque pasan largas horas en zonas donde las olas rompen y donde también se concentran peces que sirven de alimento para los tiburones.
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La tecnología ayuda a reducir el riesgo
La innovación comienza a desempeñar un papel importante en la seguridad del surf. Investigadores han probado sistemas de luces LED capaces de disminuir la probabilidad de ataques al alterar la forma en que los tiburones perciben a los surfistas. Aunque las pruebas continúan, los primeros resultados son prometedores.
Durante 2023 se documentaron 69 ataques no provocados en todo el mundo y 10 fueron mortales, una cifra que sigue siendo muy baja frente a los millones de personas que ingresan al mar cada año. La prevención, el conocimiento del entorno y el uso de nuevas tecnologías continúan siendo las mejores herramientas para disfrutar las olas con mayor tranquilidad.