Las cartas Pokémon ya no representan solamente partidas, intercambios y nostalgia. Peter Levin, fundador de Griffin Gaming Partners, considera que estos coleccionables podrían transformarse en una moneda global después de un colapso de grandes proporciones.
La afirmación funciona como una predicción personal, no como un análisis financiero comprobado. Levin administra inversiones relacionadas con videojuegos y posee una colección cercana a 500 mil cartas, por lo cual conoce ampliamente este mercado.
Cartas Pokémon combinan nostalgia y valor
El inversionista sostiene que el reconocimiento mundial de Pokémon facilitaría su aceptación como medio de intercambio. Además, cualquier comprador puede abrir un paquete y encontrar una pieza rara, aunque las probabilidades reales dependen de cada colección.
El mercado de cartas coleccionables alcanzaría un valor anual cercano a 50 mil millones de dólares. Su crecimiento recibió un nuevo impulso cuando numerosos aficionados comenzaron a buscar activos alternativos y recuperar pasatiempos durante la pandemia.
También influyeron las plataformas de subastas, las transmisiones en vivo y los servicios de autenticación. Estas empresas califican el estado de cada carta y ayudan a establecer referencias para compradores y vendedores.
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Una predicción que debe tomarse con cautela
Datos citados por medios estadounidenses señalan que determinadas cartas Pokémon acumularon una valorización aproximada de 3,821 porcentaje desde 2004. Sin embargo, esa cifra no representa el rendimiento de todos los productos disponibles.
El valor depende de la rareza, conservación, demanda, autenticidad y disponibilidad. Asimismo, estos artículos no ofrecen liquidez garantizada ni cuentan con las protecciones aplicables a instrumentos financieros regulados; Una carta Pikachu Illustrator alcanzó un precio superior a 16 millones de dólares durante 2026. Esa operación estableció un récord, pero corresponde a una pieza excepcional y no refleja el precio habitual del mercado.
Pokémon comenzó como videojuego en 1996 y después se expandió hacia series, películas y cartas. Tres décadas más tarde, su universo sostiene un negocio global donde entretenimiento, nostalgia y especulación conviven en cada paquete.