Una experiencia con dinámica de videojuego busca acercar la reanimación cardiopulmonar a personas que nunca han tomado un curso especializado. Se trata de OpenCPR, un simulador interactivo de código abierto que permite practicar compresiones torácicas y recibir indicaciones inmediatas sobre el desempeño.
El proyecto fue desarrollado por equipos de la empresa de salud digital Light-it en Argentina y Uruguay, en colaboración con la organización Helpers. La propuesta nació durante una jornada interna de innovación y combina un maniquí convencional, un sensor de distancia, una placa Arduino, una pantalla y un programa diseñado específicamente para el entrenamiento.
Frente al dispositivo, el participante coloca las manos sobre el maniquí y comienza las compresiones siguiendo el ritmo de canciones conocidas. El simulador analiza la velocidad, la profundidad y la descompresión completa del pecho, tres elementos importantes para ejecutar correctamente la técnica.
Una dinámica de juego aplicada al aprendizaje
La pantalla muestra los resultados en tiempo real y permite corregir los movimientos durante la práctica. Al concluir, cada persona recibe una puntuación que puede llegar a su correo electrónico. Esta mecánica busca motivar nuevos intentos y convertir el entrenamiento en una experiencia accesible, breve y fácil de comprender.
Durante las pruebas realizadas en 2026, el sistema registró 859 sesiones, 395 participantes y más de 25 mil compresiones. Aunque el 80.7% de las prácticas alcanzó el ritmo recomendado, solamente el 48.3% consiguió la profundidad correcta. Entre quienes repitieron la experiencia, el 84% mejoró su desempeño.
Otra historia para descubrir: Jugadores de Free Fire pueden conseguir nuevos premios
Un complemento que no reemplaza la formación profesional
OpenCPR está diseñado para brindar una primera aproximación o ayudar a repasar conocimientos previamente adquiridos. Sus desarrolladores aclaran que no sustituye la enseñanza impartida por instructores, tampoco ofrece certificación ni contempla ventilaciones, reanimación infantil o entrenamiento con desfibriladores.
Su código abierto permite que escuelas, hospitales, municipios y empresas soliciten el sistema para construir su propia estación. La primera instalación pública comenzó a funcionar el 26 de octubre en la sala de embarque del Aeropuerto Internacional de Carrasco, en Montevideo.